Hacia Barcelona

Mañana, o mejor dicho, en un rato, tengo que ir a Barcelona.

Todo es fruto de un buen marrón, de los divertidos, de esos que tocan varios palos a la vez, pero como digo yo “… esto es como las pelis, donde siempre ganan los buenos, y esos somos nosotros …” (incorporar sonrisa y guiño al final).

Iré en avión, en el puente aéreo. A primera vista parece un cachondeo, pues los boletos no tiene hora de salida ni día, son como los de metro o cercanías, según vas llegando te montas. Sale un aparato cada cuarto de hora en hora punta (¡casi con más frecuencia que de Colmenar/Tres Cantos a Madrid!).

Con el rollo de no poder llevar dentífrico, desodorante, agua… he tenido que comprar un bolsito de aseo, transparente y con tubitos chiquitos, en Mercadona, especial para vuelos.

Finalmente, espero que no me digan nada con el portátil, pues ese no lo suelto ni loco. Supongo que me harán encenderlo y si soy afortunado, lo comprueban con calma, para ver que no es lo que no debe ser.

En próximos posts, documentos gráficos (espero) y más detalles de la aventura por las lejanas tierras.