Semana apretada

La semana comenzó con viaje a Lisboa, aunque en este caso, sólo un día y con vuelta no a Madrid, sino a Barcelona. En Lisboa, tocó otra vez Frango de Guia para comer… en breve me acabarán conociendo por allí. Para la cena, el aeropuerto de Lisboa tiene hasta Pizza Hut, así que ahí comimos.

En Barcelona estuve dos días, martes y miércoles, haciendo un poco “de turismo”. Para comer, desde un chino a un plato combinado (dependiendo del tiempo que tuviera), pero el martes, para la cena, fui a La Tramoia. El sitio está muy bien y toda la comida es a la brasa, pues tienen la cocina a la vista con una especie de barbacoas de carbón. Comí una hamburguesa de solomillo y unos huevos estrellaos. El sitio está cercano al Corte Inglés, a unos diez minutos de mi hotel, el Villarroel, lo que viene bien para darse una vuelta por la zona.

El hotel, parece interesante, pero tenía algunos problemas, como por ejemplo, un aire acondicionado muy ruidoso, una ventana que no cierra bien en la habitación y el agua caliente que sale tibia, pasando un poco de frío al ducharme. Por lo demás, es moderno y está bien, además de estar bastante céntrico, en una zona muy “divertida” (había muchas banderas arcoiris).

El miércoles cogí el tren en Sants hacia el aeropuerto. Esperando al avión (el último de Vueling, es decir, con una hora de retraso) vi a uno de los miembros del jurado de Factor X, Miqui. Con la espera, aproveché para comprar en las Duty Free (timabobos, es más barato en la calle muchas veces), una colonia para Alicia y, para la espera, un Jueves para mi.

De vuelta a casa, al día siguiente tocó darse una vuelta por Guadalajara, así que sólo he tenido el viernes para estar algo más tranquilo y poder cerrar temas pendientes… es más, hoy domingo estoy terminando el curso que tengo que dar mañana.

De Lisboa a Toledo

Como ya comenté en el anterior post, estuvimos en Lisboa el lunes y martes. Tuve todos los días de reuniones, así que poco turismo pude hacer, eso sí, pude comer en el Fogo de Chão y cenar en Sr. Frango de Guia.

El hotel, como siempre, reservado a través de Booking.com, donde siempre tienen precios y ofertas interesantes. En este caso, el hotel era muy moderno… demasiado, pues era “Gay Friendly”.  La habitación tenía neón azul por el cabecero de la cama, pero lo mejor fue la ducha: un difusor inmenso en la parte superior que era como estar bajo una lluvia torrencial.

El resto de la semana, fue algo más tranquilo, con un evento de training al que acudieron dos excompañeros, a los que espero les haya gustado bastante.

El fin de semana, fuimos a Toledo, de visita familiar, que se alargó hasta casi cena. Como ya era mucho abusar, antes que comenzaran los preparativos de la cena nos fuimos para no ser los típicos pesados que no saben cuándo irse. Lo bueno es que allí también hay Mercadona, así que aprovechamos allí para hacer la compra.