Más trainings

No, no me he olvidado del blog, pero estas dos últimas semanas han sido bastante movidas.

Como sabéis, la semana pasada tuve el training en Lisboa y esta, he tenido el de Barcelona y, en un momento, el de Madrid. Además, el domingo se fue Alicia.

En breve comentaré más detalles de las aventuras que me acontecen en los trainings y qué cosa nueva (y friki) he preparado en casa (naaa, en 10 minutillos ya estaba).

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En Lisboa

Sí, esta semana he estado en Lisboa, aunque sólo un par de días, pero muy intensos.

El primer día un montón de reuniones, una tras otra… en cuanto te retrasan una o dura más de lo esperado, se empieza a arrastrar… También toca comer y cenar con los clientes, así que, al final no hay ni un segundo de descanso hasta que llegar al hotel a dormir, pero todavía tienes que repasar el training que tienes que dar mañana, así que, duermes unas pocas horas.

Al día siguiente, training y, para colmo, lo piden en inglés… ¡pero si en Portugal saben español perfectamente!. Todo el día hablando en inglés, o una lengua en la que no eres nativo no es fácil y cansa bastante, pero bueno, al final he sobrevivido.

Finalmente, por la noche vuelta al hogar y tratar de descansar un poco, pero poco pues llegué muy tarde. La verdad es que se nota la falta de sueño y de descanso, pero bueno, todo será cuestión de acostumbrarse.

De vacaciones (y V)

Las vacaciones llegaron a su fin. El hotel estaba a rebosar (viernes Santo), sobre todo de españoles que imagino vamos a Portugal pensando en que todo está barato…

Para salir de Lisboa, forzamos al TomTom para pasar por el puente nuevo, el Ponte Vasco da Gama. Todavía no habíamos salido de Lisboa, cuando Alicia recordó que en un cajón de armario se había dejado un bolso, que resultaron ser dos y un libro… ¡vuelta al hotel!.

Ya, en marcha, el puente es posible que sea de los más largos de Europa. Es impresionante, no parece terminar nunca:



Como el recorrido no era directo, el TomTom empezó a hacer de las “suyas”, indicando que es esta salida cuando en realidad es la siguiente, pero están muy juntas, así que, nos quería llevar por peaje justo cuando acabamos de salir de uno, comenzamos a navegar de forma intuitiva, a ojo… Al final, nos incorporamos a la A-6, dirección Espanha con “sólo” 100 Km de más de la vuelta que dimos…

Volvimos por Badajoz, donde estuvimos un día en Montijo y, otra vez de vuelta a los madriles.

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De vacaciones (IV)

Por fin, fuimos a Belém. Esta vez no hubo cola en el eléctrico, pero sí que nos tocó ir de pie. El tranvía, que sale de la Plaza del Comercio, deja justo delante de los Jerónimos, un monasterio impresionante y quizás lo que más nos gustó.

Como es de rigor, estaba atestado de turistas, pues las hordas de españoles ya estaban por esos lares (ya se notó en el desayuno del hotel), lo que me hace sospechar una cosa: se cobra la entrada. Vamos al principio de la cola, que era para ver el claustro, así pues, tras las excursiones rurales que nos hemos marcado en otras ocasiones, no nos pareció interesante. Lo que sí se podía ver era la iglesia, que es enorme. Como curiosidad, había asiáticos (¿coreanos, filipinos,…?) rezando con gran devoción. También, dentro del monasterio, está la Biblioteca de la Marina.

Justo en frente, están la Doca do Belém y la Doca do Bom Sucesso, donde está el archiconocido Padrao dos Descobrimentos y la Torre de Belém respectivamente.

El monumento a los Descubridores es enorme, tanto que hay un ascensor por el que subir por dentro hasta lo alto. Sólo diré que no subimos, había cola, con lo que ello implica.

Siguiendo por la doca, en la que hay que dar un rodeo, aunque mucha gente lo ignora pese a una placa que lo indica antes de llegar a la entrada de barcos al puerto deportivo, llegamos a la Torre de Belém, a la que también se puede acceder, aunque como estaba hasta arriba, nos conformamos con verlo desde fuera.

Justo al lado, está el Museo del Veterano, en el que hay unos servicios públicos. Alicia tuvo la llamada de la selva, así que, nos dirigimos a ellos. En el de mujeres, había un viejete con una mesa, imagino ávido de ganar un dinerillo por “estar ahí”. No sé si le intimidé un poco al quedarme vigilando, pero no dijo ni pío al pasar Alicia, que decidió que estaban llenos de mugre como para pagar 1 céntimo por su uso. El museo tiene una fachada en la que están todos los que dieron la vida por Portugal, custodiado por un par de soldados, a los que pillamos justo en el cambio de guardia, muy ceremonial. Por cierto, imagino que será un castigo para ellos, ya que continuamente por megafonía suena el Bolero de Ravel… imaginad varias horas de pie y la música machacona sin parar.

Saliendo de ahí, pasamos por el Museo de Arte Contemporáneo, donde la entrada era gratuita y, por tanto, no había cola (¿por qué será?), es que la miel no está hecha para la boca del burro.

El siguiente punto era el Alto da Ajuda, donde está el Palácio Nacional da Ajuda. Desde los Jerónimos, es una cuesta poco llevadera, así que como vimos un autobús que la subía, no dudamos en meternos… craso error, justo entramos, gira a la izquierda y perdemos de vista Belém. Acabamos en un barrio periférico (al estilo de Tricantinolandia), alejado de todo y con el conductor al que no se le entiende nada. Afortunadamente, justo en frente de la última parada tenemos uno que va casi directo a Marqués de Pombal (donde teníamos el hotel).

Aprovechamos para dar la última vuelta y dar la última oportunidad al Elevador de Santa Justa. No sé qué tendrá, pero las colas, da igual la hora que sea, son enormes, así que, nos quedamos con la pena de no poder subir (aunque nos cobrasen por entrar… creo que este caso sí lo justificaba).

Ya aprovechamos para darnos la última vuelta y comprarnos las súper camisetas, días anteriores habíamos visto en el escaparate una camiseta que nos pareció el regalo ideal para un amigo (Smile if you’re gay :)). Decidimos ir a por ella y ya nos animamos a coger para nosotros una que nos identificase. Aunque a Alberto le identificaba la que ponía ” Tell your boobs to stop staring at my eyes”, al final se decidió por una un poco más freak, de una galaxia y un “You are here”. Alicia se dicidió por una que por detrás pone “Women are great leaders, you are following one right now”, ya sabemos su vocación de líder, basta ver cómo maneja los pantalones en casa…

Por cierto, este fue el único día en el que no llovió y estaba despejado, por lo que aproveché para tomar unas vistas desde el hotel.

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De vacaciones (II)

Nuestro segundo día de vacaciones empezó con muy buen pie. La tarifa aplicada en el hotel nos incluía Desayuno Americano, que para aquellos que les pase como a nosotros, que no sabíamos a qué se refería exactamente el término americano, os lo contamos: se trata de un desayuno de tipo buffet continental, con bollería, embutidos, zumos, fruta y cafés, además de comida caliente, como creps, tortitas, salchichas, huevos revueltos, bacón, patatas fritas…

Tras inflarnos a comer cosas de todo tipo (al menos 4 platos, siguiendo la gama de dulce a salado), salimos de nuevo rumbo a la aventura. Nuestro plan incluía la visita al Castillo San Jorge, desde el que se divisa una panorámica de toda la ciudad. La subida fue sin problemas, ya que el “eléctrico” no iba saturado de gente, el problema vino al comprobar que la entrada al castillo era de pago… que para ver la ciudad desde lo alto, como lo podemos hacer en otros tantos puntos, no merece la pena. Aprovechamos para visitar la zona alrededor del castillo para terminar en el mirador de Santa Lucía.

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Tras la vista al castillo nos pusimos rumbo a la antigua Expo-98. Para ello, basta con pillar la línea vermelha (roja) de metro y bajar en la última parada (Oriente). A la salida, tenemos el centro comercial Vasco de Gama.

Alicia aprovechó en el H&M para comprarse una chaqueta, pues el chubasquero que llevó era lo más parecido a una sauna unipersonal, sin transpiración ninguna).

Tras salir del centro comercial, fuimos a la cabecera del teleférico para dar un paseillo y ver toda la zona desde lo alto, además, de llevarnos justo al lado del Oceanario, pues nos equivocamos y pateamos el recinto en sentido contrario. Como sólo está sostenido por un brazo, era divertido balancearlo, aunque Alicia no piensa lo mismo.

Ya en tierra firme, aquello parecía un colegio en la hora del recreo… todo lleno de excursiones con críos chicos.

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A la salida, sobre las 17:00 (hora local), aprovechamos para comer, nada más portugués que un KFC en el C.C. Vasco de Gama. Justo al lado, en la zona de restaurantes del centro comercial,vimos algo más que peculiar: Burger King asegura en los anuncios que la Alioli Supreme y Brava SÓLO están disponibles en España, además de presentarlo de forma jocosa con los portugueses y franceses. Pues bien, esto es FALSO, también se venden allí. Pudimos sacar una foto (pues está prohibido) tras comentar al encargado esta situación y que nos hacía mucha gracia… no sé si entendió lo que le comentamos de los portugueses tratando de saltar la frontera para comerla.

Por cierto, en el post anterior lo olvidamos comentar, cenamos en un chinese (chino en portugués). Pues bien, NUNCA OS ECHÉIS SALSA AGRIDULCE, o al menos probarla antes: pedimos una ensalada china y como estaba un poco simple al faltar el aderezo blanco que usan aquí, Alicia le echó la mencionada salsa. Resultó que aquello era el infierno líquido, picaba como varios demonios. Sin exagerar, sólo el roce con los labios picaba, además de dejarlos rojos a ronchas (como Carmen de Mairena). Afortunadamente, no pasó lo “mismo” al día siguiente por el lado opuesto…

De vacaciones (I)

Esta semana de vacaciones que hemos tenido ha tocado desconectar del todo. Alicia buscó un hotel en Lisboa que no tuviese WiFi ni nada parecido, además, al estar en tarifa de roaming, la conexión por móvil a Internet sería complicada (o muy cara).

Primero fuimos a Montijo, donde estuvimos un par de días y aprovechamos para ver a la familia, pues hacía tiempo que no íbamos. En el camino de ida, paramos a comer justo a la salida de los túneles del puerto de Miravete:

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Tras este breve paréntesis, pusimos rumbo a Lisboa. El TomTom no dio ningún problema, pasamos por el famoso puente 25 de Abril, muy parecido al de San Francisco. Aquí podemos ver el vídeo:



Llegamos finalmente al hotel Park Atlantic, de la cadena Tiara, pero cuando reservamos era de Le Meridien (cadena de los Sheraton). Paramos el coche en la puerta, pero como no es de gama alta, el aparcacoches sólo nos dijo por dónde ir para meterlo en el parking. Tras dejar el coche aparcado, subimos al hotel con las maletas, cuando un botones nos ve e insiste en ponerlas en un carrito, además de acompañarnos a hacer el check-in. Más tarde, nos subiría las maletas a la habitación, lo que me recordaba a aquellas películas cuando el botones pone la mano y le pegas el chicle que tienes en la boca.Después de dejar las maletas y comprobar que el hotel era una auténtica pasada, con unas vistas increíbles, comienza la visita:

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Podemos ver desde fotos del viaje de ida hacia Lisboa, la habitación del hotel, fotos de Rossio, Plaza de Restauradores, paseo marítimo, Plaza del comercio, Barrio de Pescadores, Catedral de Lisboa y el Parque de Eduardo VII.

Lo primero que hicimos, fue ir a la estación de Metro, a por un plano. Allí había una oficina de atención al cliente, así que, aprovechamos para preguntar. Nos remitieron a Restauradores, donde hay una oficina de información turística de la que salimos llenos de planos y con una nueva misión: conseguir un 7Colinas, un ticket que se recarga por los días que quieras que permite subir a cualquier transporte por 3,5 euros.El boleto es curioso, no es de plástico, sino cartón, con un chip RFiD que abre los tornos con sólo acercarlo. El cartoncillo es bastante endeble y hay puestos en la calle que los plastifican, pero como no hace falta sacarlo del monedero…

El metro de allí sólo tiene cuatro líneas: amarilla, azul, roja y verde. Luego, están los autobuses y los famosos eléctricos, los tranvías, que no han variado desde los años 40. Con tanta alternativa, no hizo falta usar ni un sólo día el coche, que descansó a lo largo de los cuatro días que estuvimos por allí.