También doy cursos

Es lo último que he hecho, dar un curso. Por suerte, era de una mañana y el temario no lo tengo del todo olvidado, así que, no ha sido complicado.

No he tenido a ningún “Vicente”, el niño repelente, de esos que hacen preguntas que, o bien no vienen a cuento, o bien son tremendamente rebuscadas y te dejan en evidencia.

Como se suele decir, lo que no mata te hace más fuerte, aunque en este caso, tengo claro que no es lo mío. Quizás veo el tema demasiado evidente (el temario del curso), tengo tantas ideas de lo que puede hacer el cacharro que no sé ni por donde empezar.

Al final, pese a estar guiado por unas transparencias, acabo siendo un caos, explicando cosas posteriores, volviendo a temas anteriores… Creo que enseño justo como a mi no me gustaría que me enseñaran.

Ahora a reposar la voz. Parece que no, pero después de tantas horas hablando sin parar, ahora me pica la garganta.

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