De sushi y otros temas

Desde que volvimos del crucero apenas he tenido tiempo de comentar por aquí más cosas: entre trabajo y compromisos post-boda, hemos estado muy liados.

Tras el crucero, todavía que quedo algún día de “vacaciones”, que aprovechamos para atender al curso de sushi que nos regaló Antonio. Fue un regalo de lo más original, pues como toda experiencia, es algo que te queda para siempre. Por otro lado, es muy útil, pues desde entonces, ya hemos hecho sushi en casa un par de veces y con muy buen resultado:

Sushi casero

Sushi casero

Ya, reincorporado al trabajo, aunque suena a tópico, he estado muy liado, pues el trimestre está en su recta final y todo se junta: Desde trainings en Madrid, Barcelona y Lisboa, día festivo pero que en realidad ha sido “laboral” (a cambio de otro día), evento en Barcelona y visitas a clientes en zona norte (con salida el domingo en coche hacia Oviedo)…

El viaje al norte estuvo bien: tres días en los que estuve en Oviedo, Santander, San Sebastián y Bilbao. Esta vez pude ver Oviedo mucho mejor, y lo que en un post anterior dije que era la catedral, ya he podido comprobar que no es así, que la catedral es mucho más grande. Al día siguiente, tras reuniones allí, salí hacia Santander para tener más reuniones, pero para hacer noche fui a San Sebastián, en un hotel altamente recomendable, el Hotel Avenida. El único fallo que encontré es que el restaurante lo tienen cerrado por la noche, el más cercano estaba también cerrado y al final, acabé a media hora en coche en un McDonald’s de un centro comercial de la zona… Finalmente, la vuelta de Bilbao muy tranquila, con luz, lo que hace más agradable la vuelta al poder ver los paisajes de la zona.

Como comenté, el jueves fue festivo pero estuve trabajando, cambiándolo por el viernes 18, donde aprovechamos para ir a Montijo y celebrar la boda con el resto de la familia que no pudo venir. Fue una comida de lo más agradable, hacía tiempo que no íbamos por allí y esta vez no era yo el que conducía (lo que me sirvió para ir con el portátil resolviendo un temilla que tenía pendiente del trabajo). En ese mismo fin de semana, termién de preparar el viaje a Canarias que me he marcado en esta última semana, de nada más que tres días.

En Canarias estuve dos días en Las Palmas de Gran Canaria, con una implantación y, aprovechando que estoy allí, visitando clientes. Desde Las Palmas con un vuelo interno de Binter a Tenerife, donde estuve un sólo día, suficiente para ver más clientes de la zona y volver tranquilamente y, sobre todo, temprano, pues tras estar tres días fuera, siempre es mejor volver temprano para contar las hazañas vividas por tierras lejanas.

Vistas desde el Hotel Parque de Las Palmas de Gran Canarias

Vistas desde el aeropuerto de Tenerife Norte

Por cierto, en WikiLoc ya he subido las rutas que hicimos por Chichén Itzá, Jamaica y Gran Caimán. En el plugin de WikiLoc las podéis ver directamente sobre los planos de Google.

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Un par de semanas ajetreadas

La semana del 27 tocó ir a Barcelona. Allí estuve un par de días, de un lado para otro tanto a pie como en coche. Pude planificar más o menos bien las reuniones, de tal modo que el primer día tiré de coche y al día siguiente estuve por la ciudad, dando un “paseito” entre reunión y reunión.

El coche fue un PepeCar, que salío tirado de dinero (menos de la mitad que sus competidores), y eso que lo alquilé con sólo un par de días de antelación. El problema es que era el más pequeño, un Ford Ka de gasolina… Hacía años que no cogía un gasolina (desde la autoescuela, siempre diesel), así que un poco temeroso con calarlo. Lo pasé un poco mal en una rampa muy empinada, donde me tocó tirar de freno de mano pero el coche lo subí sin problemas como cualquier otro (tenía más preocupación que otra cosa).

Lo bueno de esa semana es que el día 1 fue festivo, haciéndola cortita y más llevadera… Aún así, el día 30 lo había cogido de vacaciones que tuve que cancelar.

En la siguiente semana, el lunes tuve que ir a Évora, una ciudad en Portugal, a mitad de camino entre Badajoz y Lisboa. Aproveché a ir el domingo y estuve en Montijo (cerca de Badajoz) pues es cierto que hace mucho que no voy por allí y ya tocaba.  En cualquier caso, fue visita relámpago, así que imagino que no cuenta mucho. A la vuelta de Évora, pasé por Badajoz a comer con cliente y vuelta a Madrid. En sólo dos días había recorrido 1100Km.

El miércoles, tocó Valladolid, donde pude ver el edificio que allí tiene mi anterior empresa (igual pero más pequeño) y otra vez vuelta a casa. Espero que nadie de la zona me lea, pero… ¡cómo tardan en arrancar en los semáforos!. Pasé por la Renault (no sé qué modelos fabrican) y quizás pude ver más esta marca de coches por la zona que cualquier otra, aunque quizás era una sensación subjetiva.

El jueves, a Burgos y de allí a San Sebastián (y no de los Reyes…). Tocó hacer noche allí y al día siguiente, el viernes, tras una reunión, tocó volver a casa, pasando por Vitoria para algunas más. El hotel estaba ubicado en la Plaza Zaragoza, justo una calle detrás de la Playa de la Concha, así que, hice un pequeño descanso por la tarde para darme una vuelta por la zona, ya que no había estado allí antes. A la cena, como no soy amigo de lo nuevo sin conocer (culinariamente hablando), estuve en un argentino cercano. Como curiosidad, en el restaurante, había un gallego prejubilado que venía casi desde París en bici… se ve que durante el viaje no ha hablado con mucha gente y no había forma de cortarle.

Así pues, en total, en esa semana han sido algo así como 2600 kilómetros… la revisión del coche, que parecía lejana, ya no lo es tanto, por lo que me tocará pedir cita casi de urgencia. Voy a pedir votos para protagonizar el próximo spot de “¿Te gusta conducir?”, aunque en mi caso sería: “¿quieres caldo?, ¡pues toma dos tazazs!”.

De vacaciones (y V)

Las vacaciones llegaron a su fin. El hotel estaba a rebosar (viernes Santo), sobre todo de españoles que imagino vamos a Portugal pensando en que todo está barato…

Para salir de Lisboa, forzamos al TomTom para pasar por el puente nuevo, el Ponte Vasco da Gama. Todavía no habíamos salido de Lisboa, cuando Alicia recordó que en un cajón de armario se había dejado un bolso, que resultaron ser dos y un libro… ¡vuelta al hotel!.

Ya, en marcha, el puente es posible que sea de los más largos de Europa. Es impresionante, no parece terminar nunca:



Como el recorrido no era directo, el TomTom empezó a hacer de las “suyas”, indicando que es esta salida cuando en realidad es la siguiente, pero están muy juntas, así que, nos quería llevar por peaje justo cuando acabamos de salir de uno, comenzamos a navegar de forma intuitiva, a ojo… Al final, nos incorporamos a la A-6, dirección Espanha con “sólo” 100 Km de más de la vuelta que dimos…

Volvimos por Badajoz, donde estuvimos un día en Montijo y, otra vez de vuelta a los madriles.

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De vacaciones (I)

Esta semana de vacaciones que hemos tenido ha tocado desconectar del todo. Alicia buscó un hotel en Lisboa que no tuviese WiFi ni nada parecido, además, al estar en tarifa de roaming, la conexión por móvil a Internet sería complicada (o muy cara).

Primero fuimos a Montijo, donde estuvimos un par de días y aprovechamos para ver a la familia, pues hacía tiempo que no íbamos. En el camino de ida, paramos a comer justo a la salida de los túneles del puerto de Miravete:

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Tras este breve paréntesis, pusimos rumbo a Lisboa. El TomTom no dio ningún problema, pasamos por el famoso puente 25 de Abril, muy parecido al de San Francisco. Aquí podemos ver el vídeo:



Llegamos finalmente al hotel Park Atlantic, de la cadena Tiara, pero cuando reservamos era de Le Meridien (cadena de los Sheraton). Paramos el coche en la puerta, pero como no es de gama alta, el aparcacoches sólo nos dijo por dónde ir para meterlo en el parking. Tras dejar el coche aparcado, subimos al hotel con las maletas, cuando un botones nos ve e insiste en ponerlas en un carrito, además de acompañarnos a hacer el check-in. Más tarde, nos subiría las maletas a la habitación, lo que me recordaba a aquellas películas cuando el botones pone la mano y le pegas el chicle que tienes en la boca.Después de dejar las maletas y comprobar que el hotel era una auténtica pasada, con unas vistas increíbles, comienza la visita:

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Podemos ver desde fotos del viaje de ida hacia Lisboa, la habitación del hotel, fotos de Rossio, Plaza de Restauradores, paseo marítimo, Plaza del comercio, Barrio de Pescadores, Catedral de Lisboa y el Parque de Eduardo VII.

Lo primero que hicimos, fue ir a la estación de Metro, a por un plano. Allí había una oficina de atención al cliente, así que, aprovechamos para preguntar. Nos remitieron a Restauradores, donde hay una oficina de información turística de la que salimos llenos de planos y con una nueva misión: conseguir un 7Colinas, un ticket que se recarga por los días que quieras que permite subir a cualquier transporte por 3,5 euros.El boleto es curioso, no es de plástico, sino cartón, con un chip RFiD que abre los tornos con sólo acercarlo. El cartoncillo es bastante endeble y hay puestos en la calle que los plastifican, pero como no hace falta sacarlo del monedero…

El metro de allí sólo tiene cuatro líneas: amarilla, azul, roja y verde. Luego, están los autobuses y los famosos eléctricos, los tranvías, que no han variado desde los años 40. Con tanta alternativa, no hizo falta usar ni un sólo día el coche, que descansó a lo largo de los cuatro días que estuvimos por allí.