Vacaciones de verano 2010 (XI)

Nos despedimos temprano de Porto para volver hacia España, no sin casi tener un pequeño percance con el coche: comerme la barrera del hotel, pues estaba en rampa y no conseguía mover el coche sin que se me fuera… pero bueno, ya lo he practicado en mi rampa del garaje, así que no volverá a ocurrir.

A la vuelta, prácticamente hicimos el mismo camino que de ida, pasando otra vez por Salamanca, donde acabamos comiendo en un chino… Siempre fiel a mi costumbre de probar los diversos restaurantes chinos.

Llegando Ávila nos desviamos hacia el siguiente destino, Guisando, donde los últimos 100 kilómetros dejaron de ser autovía, dando más emoción al viaje. Por cierto, ya os aviso, ahí no encontraréis los famosos toros… éstos están en El Tiemblo.

Aparcamos el coche en Guisando sobre las seis de la tarde, más o menos, así que, aunque estábamos un poco cansados, fuimos a ver las piscinas naturales (de pasada), los campings de la zona donde aprovechamos para tomar algo y, reservar sitio para la comilona de celebración de la boda. Ya sabéis que la boda sólo la celebramos con 18 personas, habiendo muchos familiares que no pudieron ir, por lo que hemos ido poco a poco celebrándola con todos ellos de una forma más tranquila.

Para dormir, otros tíos tienen allí alquilada una casa muy grande, así que nos dejaron acoplarnos. La verdad es que se trata de uno de los mejores sitios para relajarse: por la noche hace fresquito (y no el agobio veraniego de Madrid) y la tranquilidad es absoluta. El poder estar por la noche, viendo las estrellas (lástima de luna llena que no nos dejó ver la vía láctea), sin el sempiterno murmullo de los coches de la ciudad, hace que pasar las noches en el patio sea una especie de terapia anti-stress (que el móvil tampoco tenga cobertura ayuda bastante).

Advertisements

Vacaciones de verano 2010 (X)

Si los otros días vimos las bodegas, puentes, río… hoy tocaba algo más cultural.

Como el bono turístico se nos terminó, fuimos andando hacia la Plaza de Mousinho, para coger el bus hacia la Fundación Serralves. De camino, pasamos por un shopping, que resultó muy cercano al hotel y, ya puestos a sumergirnos en la cultura lusa, por el mercado municipal… en todos los documentales culinarios siempre se pasan por estos sitios, pero nada del otro mundo.

Paseando tranquilamente hacia la parada, pasamos por una tienda Nespresso, así que aprovechamos para entrar y que nos explicaran un poco cómo iba el tema. Además, nos invitaron a un cafetillo y compramos las primeras cápsulas… el precio es el mismo que en España.

Ya en Serralves, nos querían cobrar para ver aquello… supongo que será por las “obras de arte” (por llamarlas de algún modo) pero el carnet de la universidad, que carece de fecha de caducidad, pude entrar por la cara. Alicia, con el de profe también eludió el pago. Sinceramente, menos mal que fue gratis, pues si bien los jardines (de diseño americano, uno de los pocos en Europa así), las “obras de arte” dejan mucho que desear… Desde una columna pisando una llanta de bicicleta, una escalera de piscina clavada en la pared, una bandeja grande llena de agua azul a medo evaporar… si me hacen pagar por eso, les monto un pollo de escándalo. Por cierto, traté de repetir mi proeza de la Tate Moderm en Londres: mirar una salida de emergencia con interés para ver si algún supuesto intelectual también se ponía a mirar, pero no coló (como sí pasó en Londres).

Dentro de la Fundación Serralves

Dentro de la Fundación Serralves

En los jardines de Serralves

En los jardines de Serralves

De allí, se nos hizo medianamente tarde y salimos pitando al centro para ir a comer, así que cogimos un taxi, que por poco más del bus, te deja donde quieres. Una de las veces que estuve en Porto fuimos a cenar en A Tasquinha, así que fuimos allí a comer. El sitio se ve antiguo, que no cutre, en una casa muy pequeña que parece a punto de caerse… pero para comer es excelente. Comida típica de la zona, a un precio más que razonable

Salimos de allí a por el último paseo por el centro de Porto, pasando por la famosa Librería Lello e Irmão, donde estuvimos un buen rato buscando algún libro “misterioso”, pero nada, salimos de allí sin nada salvo con unas fotos para recordar el lugar.

Libreria Lello e Irmao

Libreria Lello e Irmao

Por último, tratamos de encontrar una tienda, donde nos dijeron que había gran selección de Oportos  a buen precio. Al final, creo que dimos con ella, situada en la Rúa de São João Novo. Acabamos comprando tres botellas de Kopke. La tradición dice que se compra la botella cuando tienes un hijo y la abres en su décimo octavo cumpleaños para celebrarlo con él, pero no penséis que tengo tres encargados…

Entre las cápsulas nespresso de esta mañana, las botellas de oporto y la caminata que llevábamos de todo el día, ya se nos hacía largo el volver al hotel a reposar un rato, así que, como no, acabamos ese día cenando de nuevo en la Capa Negra. Yo creo que los camareros ya estaban mosqueados con vernos todos estos días seguidos.

Vacaciones de verano 2010 (IX)

Nuestro hotel estaba justo al frente del Capa Negra, donde además vendían los bonos turísticos, los Yellow Bus.

Cogimos el bus de dos plantas en la Praça de Mousinho de Alburquerque, donde está el Monumento aos Heróis da Guerra Peninsular:

León "sometiendo" un águila...

León "sometiendo" un águila...

Y viajando en el bus:

Al más puro estilo guiri...

Al más puro estilo guiri...

Nos dimos buenas vueltas, pasando de una línea de bus turístico a otra, acabando en Vila Nova de Gaia, al otro lado del Duero

Pasando por uno de los puentes sobre el Duero

Pasando por uno de los puentes sobre el Duero

Allí, en Vila Nova, aprovechamos para comer en una bar al lado del embarcadero donde esperábamos un barco (todo esto entra en el Yellow Bus) que nos daría un paseíto por el río (unos 45 minutos):

Crucerito por el Duero

Crucerito por el Duero

Del crucero, fuimos a ver unas bodegas, las Calem. Esperamos para reunir suficientes españoles para darnos un tour en nuestro idioma. Yo pensaba que el oporto era un vino “normal”, pero no, tiene truco que hace que tenga muchos más grados que el normal: cortan la fermentación con aguardiente. Lo mejor fue la cata del final… ya sabéis que quien escribe está acostumbrado al Jameson, así que lo noté muy flojito, pero Alicia casi le da un síncope. También nos explicaron los tipos de Oporto que hay, las botellas, … y como no, luego a la tienda a ver si compras algo.

Callem

Calem (junto a una cuba de 10.000 litros o más)

Cata de Oporto

Cata de Oporto

Volvimos al bus turístico para continuar con el resto de líneas (hasta Matosinhos) y tramos que nos perdimos para finalmente llegar al hotel y, como por los alrededores no hay nada, repetimos en el Capa Negra II. Eso sí, no fue otra francesinha, sino una sopa de marisco que sirve dentro de un bollo de pan hueco.

Vacaciones de verano 2010 (VIII)

Sonó el despertador para ir tempranos hacia Porto.

Tras desayunar en la Plaza Mayor (el hotel lo cogimos sin desayuno), hicimos el checkout y nos fuimos rumbo a Portugal. Tuvimos un problemilla con el GPS, pues aunque tenía una versión pre-instalada en el móvil, siempre necesita conectarse para comprobar el estado de la licencia y en Holanda ya gasté todo el tráfico permitido por roaming… menos mal que Alicia con su móvil también tiene GPS.

Tratamos de ir (a la hora de la comida) a Mar Shopping de Matosinhos, donde ya he comido alguna otra vez en la cadena H3 de hamburgueserías, pero no sé qué hizo Alicia con su GPS que llegamos como a un poblado de dudosa seguridad… nos dimos media vuelta de inmediato, en dirección a la Casa do Farol, donde está la asociación de empresarios ANJE y la Pousada de Juventude. La idea era comer en el restaurante de la asociación, pues he comido otras veces allí por los trainings y su terraza es espectacular, con la desembocadura del Duero. Esa era la idea, pero estaba cerrado, así que fuimos a un restaurante de todos los gustos (desde spaguettis a Bacalhau a Bras).

De allí, rumbo al hotel a dejar las cosas con el GPS petardeando continuamente, que no cogía cobertura… el caso es que llegamos casi a la primera. Dejamos los bártulos y miramos qué línea de bus nos dejaba mejor.

Nos fuimos al centro a ver un poco la zona, aunque un poco cansados por el viaje, y volvimos andando hacia el hotel:

Cabina telefónica

Cabina telefónica

Pasamos y dimos un paseo por el Palacio de Cristal, donde nos dimos una vuelta:

Jardines del Palacio de Cristal

Jardines del Palacio de Cristal

El Duero desde los Jardines del Palacio de Cristal

El Duero desde los Jardines del Palacio de Cristal

Dentro de los jardines, había una especie de ermita:

Ermita en los Jardines del Palacio de Cristal

Ermita en los Jardines del Palacio de Cristal

Y si miras por el agujero de su cerradura…

Mirando por la cerradura

Mirando por la cerradura

Llegamos bastante cansados al hotel, así que cenamos temprano en Capa Negra:

Capa Negra II

Capa Negra II

Una francesinha (Capa Negra es el mejor sitio en Porto para ello):

Francesinha

Francesinha

Tras esta opípara cena, nos esperaba un día lleno de aventuras, con la tarjeta turística por lo que nos fuimos a dormir nada más salir (el hotel estaba enfrente).

Vuelta a Porto (Oporto) y con gripe en casa

Hacía casi un año que no iba por Porto, en Portugal. Todavía recuerdo la primera vez que estuve allí, pues la la vuelta, nada mejor que Porto-Madrid pasar primero por Londres y pasar el finde con Alicia.

Llegué al aeropuerto y tuve que esperar un poco, pues el partner de allí, debido a las fuertes lluvias tuvo que ir un poco más despacio desde Lisboa y lo que suelen ser dos horas de viaje, pasaron a más de tres… Al menos tenía WiFi en el aeropuerto (pero NO es gratis, cosa que cuando estuve la otra vez sí).

Aeropuerto de Porto

Aeropuerto de Porto

Las escaleras mecánicas del aeropuerto tienen la maquinaria a la vista, lo que las hace interesantes:

Aeropuerto de Porto

Aeropuerto de Porto

Finalmente, tras unas visitas y comida en un H3 (la Tuga es excelente) donde el Ikea de Porto (enorme centro comercial), fuimos al hotel, un chollazo de 5 estrellas encontrado en Booking, el HF Ipanema Park. Tras solucionar unos problemas con el outlook y solucionar temillas pendientes del curro, fuimos a cenar (dos partners y yo).

Cogimos el coche y la idea era ir a una churrasqueria, pero con el GPS nos perdimos y finalmente optamos por ir al más cercano que el aparatito nos indicó, A Tasquinha. El sitio parece que fue publicitado en Lonely Planet, así que había algún guiri y muchos papelitos con mensajes de los viajeros clavado en las viejas vigas de madera. El caso es que pedimos Vitelo de Vacio que se supone es para dos… yo más bien diría que era para cuatro o más:

A Tasquinha

A Tasquinha

Tras salir de allí, fuimos al Café Majestic, pues los partners (que son de Lisboa) decían que era muy típico de allí, así que fuimos para allá:

Entrada del Café Majestic

Entrada del Café Majestic

Y por dentro es todavía más espectacular:

Café Majestic por dentro

Café Majestic por dentro

Allí nos tomamos el postre, un excelente Petit Gateau:

Postre en el Café Majestic

Postre en el Café Majestic

A la vuelta, en el hotel me sorprendió ver un pianista, con música en directo, pero deben ser ahí donde se van las 5 estrellas, pues la habitación era como cualquier otra a la que he ido.

Al día siguiente, impartí el training en un local de Jóvenes Empresarios de Porto (ANJE), muy cerca de la desembocadura del Duero, dando unas vistas interesantes, aunque empañadas por el mal tiempo:

Desembocadura del Duero

Desembocadura del Duero

El centro tiene además obras de arte, entre las que este mural era curioso:

Como os anjos que nos tocam...

Como os anjos que nos tocam...

Finalizado el training, a salir pitando al aeropuerto, a por el vuelo vuelta a casa, pues iba un poco justo de tiempo y tenía que facturar maleta, que para colmo, se me rompió el asa.

El jueves llevé a Alicia al médico y le han dado 7 días de baja. Espero que no me contagie, pues tengo más viajes en breve. A día de hoy (domingo) ya parece que se le ha ido la fiebre y tose menos… ¿gripe A?, ¡quién sabe!, pues la malas lenguas dicen que no la diagnostican a propósito para “ocultar” la ¿pandemia?. Por ahora sigo como un roble, veremos si dentro de una semana no estoy igual.

Semana de muchos vuelos

Tras el viaje a Porto la semana pasada, tenía previsto ir a Londres a ver a Alicia desde el viernes al lunes (pedí un par de días de vacaciones). De esta visita, Alicia hizo un extenso post contando lo que hicimos.

De este último viaje, llegue a casa el lunes a las 22:00 y me puse a todo gas a preparar el training que tenía que dar al día siguiente, en Valencia. Tras una siesta de 3 horas, a las 4:00 A.M en pie para salir hacia allí en coche. La verdad es que no lo voy a volver a repetir, no es en absoluto bueno conducir con tanto sueño… tuve un par de “sustos” con las bandas sonoras. Traté de parar un par de veces, incluso para dormir algo, pero nada, no hay manera, pues sólo de pensar que paro el coche y me van a robar, no consigo dormir.

Finalizado el training, sobre las 20:00, de vuelta a Madrid. Llego a casa a las 23:30, preparo la maleta pues a las 6:10 sale un avión hacia Lisboa con una plaza a mi nombre. Me vuelvo a echar una sieta y rumbo al aeropuerto. Esta vez, al menos, el training lo pude dar en español, pues uno de los asistentes no entendía el inglés. Una vez finalizado éste, salimos en coche (pero esta vez yo iba en el asiento trasero) hacia Porto, donde al día siguiente me esperaba otro training.

En Porto, fuimos a “La Capa Negra”, un sitio especializado en “francesinhas”, un plato típico de la ciudad que or recomiendo busquéis y tratéis de hacer en casa… yo lo comería, pero tiene mucho queso. De vuelta al hotel, resulta que me dieron una habitación de fumadores y no era posible el cambio, pero bueno, con tanto sueño y lo tarde que era, tampoco estaba para armar mucha guerra por eso.

El jueves, al finalizar el día, el partner me llevó al aeropuerto donde me esperaba un vuelo de ¿regreso?, noooo, de ida a Londres. Tenía previsto ir a Estados Unidos el domingo, pues tenía reunión allí el lunes y martes, así que, como no hay vuelo directo, era necesario hacer transbordo desde, por ejemplo, Londres, lo que me daba la oportunidad de ver a Alicia un par de días.

Al final, la reunión fue cancelada una semana antes, pero como los vuelos ya estaban cogidos y pagados al final volé de Porto a Londres, trabajando desde allí el viernes. El vuelo que he podido cancelar ha sido el transatlántico, aunque no sin cierta penalización.

Imagino que tras ver todo esto, es comprensible que haya olvidado el blog todos estos días.