Semana de muchos vuelos

Tras el viaje a Porto la semana pasada, tenía previsto ir a Londres a ver a Alicia desde el viernes al lunes (pedí un par de días de vacaciones). De esta visita, Alicia hizo un extenso post contando lo que hicimos.

De este último viaje, llegue a casa el lunes a las 22:00 y me puse a todo gas a preparar el training que tenía que dar al día siguiente, en Valencia. Tras una siesta de 3 horas, a las 4:00 A.M en pie para salir hacia allí en coche. La verdad es que no lo voy a volver a repetir, no es en absoluto bueno conducir con tanto sueño… tuve un par de “sustos” con las bandas sonoras. Traté de parar un par de veces, incluso para dormir algo, pero nada, no hay manera, pues sólo de pensar que paro el coche y me van a robar, no consigo dormir.

Finalizado el training, sobre las 20:00, de vuelta a Madrid. Llego a casa a las 23:30, preparo la maleta pues a las 6:10 sale un avión hacia Lisboa con una plaza a mi nombre. Me vuelvo a echar una sieta y rumbo al aeropuerto. Esta vez, al menos, el training lo pude dar en español, pues uno de los asistentes no entendía el inglés. Una vez finalizado éste, salimos en coche (pero esta vez yo iba en el asiento trasero) hacia Porto, donde al día siguiente me esperaba otro training.

En Porto, fuimos a “La Capa Negra”, un sitio especializado en “francesinhas”, un plato típico de la ciudad que or recomiendo busquéis y tratéis de hacer en casa… yo lo comería, pero tiene mucho queso. De vuelta al hotel, resulta que me dieron una habitación de fumadores y no era posible el cambio, pero bueno, con tanto sueño y lo tarde que era, tampoco estaba para armar mucha guerra por eso.

El jueves, al finalizar el día, el partner me llevó al aeropuerto donde me esperaba un vuelo de ¿regreso?, noooo, de ida a Londres. Tenía previsto ir a Estados Unidos el domingo, pues tenía reunión allí el lunes y martes, así que, como no hay vuelo directo, era necesario hacer transbordo desde, por ejemplo, Londres, lo que me daba la oportunidad de ver a Alicia un par de días.

Al final, la reunión fue cancelada una semana antes, pero como los vuelos ya estaban cogidos y pagados al final volé de Porto a Londres, trabajando desde allí el viernes. El vuelo que he podido cancelar ha sido el transatlántico, aunque no sin cierta penalización.

Imagino que tras ver todo esto, es comprensible que haya olvidado el blog todos estos días.

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36 horas con una "siesta"

He tenido sesión doble esta semana. El curro comenzó a la misma hora de siempre, pero no fui a donde “suelo ir”, sino al teatro para preparar el show, que como todo el que se precie, debe hacerse a partir de las 22:00.

La preparación duró hasta las ocho de la tarde, así q, fui a casa a cenar un poco, tratar de relajarme para no tener nervios durante la función y vuelta al tugurio.

El show comienza, pero hasta las 00:00 no empieza lo bueno, mientras tantos, numeritos por un lado y por otro, aunque alguno con cierto riesgo. A partir de la hora mágica, el show se desmadra, se quita la red y el miedo desaparece, sabes que te la juegas, pero, ¿quién ha dicho que la fama no cuesta?.

Sobre las 4:00 termina la función repleta de bises, rarezas y obras insólitas, así q, a dormir un poco, pues a las 8:00 hay que recoger el local, ya que la gente lo deja lleno de palomitas, cocacolas… y, como las veces anteriores, dura más de lo esperado, hasta casi las 20:00…

Llegué a casa como un zombie (el dolor de cabeza era insoportable), así q, cenando un poco y a las 22:00, cuando en el hormiguero cantan eso de “vete a dormir”, me fui para el sobre… quizás podría haber seguido despierto para:

a) Ver cuánto aguanto

b) Comprobar si es cierto lo de las alucinaciones tras largos periodos de vigilia

c) Verificar que dormir no sirve para nada y que es un vicio (insano, por cierto)

d) Conseguir un internamiento en un instituto frenopático, aunque quizás debería primero ser cierto el punto b