Seis años con el blog

Ya van seis años con el blog, ¡quién lo diría!. Hasta la fecha, ha sido una aventura a trompicones, pues estuvo varios años funcionando correctamente hasta que por mudanzas, pasé a vivir a un sitio sin posibilidad de contratar Internet. A eso se le suma que cuando por fin hubo conexión, el Servidor decidió morir y estuve muchos meses con el “proyecto recuperación”, el cual nunca llegó a buen puerto… es más, el Servidor sigue en mi habitación parcialmente desmontado.

Tiempo más tarde, con el RapsBerry Pi traté de recuperarlo y, aparentemente, funcionaba, pero se corrompió la tarjeta donde va todo el sistema operativo repetidas veces lo que me hizo abandonar, hasta que le volví a dar vueltas al RaspBerry y, con un disco duro externo, se solventa el problema… así lleva al menos 3 meses: sin ruido, bajo consumo, muy lento sirviendo las páginas pese a la fibra de 100/100 que por fin tengo…

Veamos cuántos años más sigue.

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En Galicia de vacaciones

Hacía ya tres años que no íbamos por allí, así que este año ya era “mandatorio”.

Hemos estado cuatro días en Ortigueira, aprovechando las fiestas y dos días en Lourenzá. Los días han sido todos muy buenos… es más, he vuelto quemado, como un cangrejito (lo que hay que sumar el quemado que traje de Atenas). Lo bueno es necesitar dormir con manta, lo que se agradece con el calor que hace en Mordor (o Madrid, como cada cual prefiera llamarlo).

Como novedad, quedamos con unos amigos, que ya estaban por la zona y aprovechamos para juntarnos en Ortigueira y seguir juntos hasta el final de estos días, desconectados del mundo.

En Ortigueira estuvimos en el Hotel La Perla, un sitio un poco antiguo, pero que está muy bien, además de ser el único hotel del pueblo. Los desayunos, con tostadas con pan de pueblo lo mejor. Estuvimos viendo la feria, la gira (estar en la playa) y como no, aprovechar para ver Estaca de Bares, Cabo Ortegal, San Andrés de Teixido, El Barquero, … recorrimos toda la zona haciendo paradas con las correspondientes fotos. Sobre la comida, qué decir, se come más que bien en la zona. Por ejemplo, en Ortigueira, en el Patracas comimos cuatro personas por poco más de 20€, sin privarnos de nada. El palo nos lo dieron en El Barquero, donde debimos entrar en el garito tima turistas de la zona y los platos la verdad es que sólo tenían patatas fritas de bolsa más que raxo o zorza… Pero salvo esa mala experiencia, el resto fue genial. Uno de los días, en Orti, en la playa, en la Cabana do Fox, para terminar, pedimos unos chupitos de Guinda y nos dan ¡vasos de tubo!, al decirle que esperábamos vasitos de chupito nos dicen: “…eso son tonterías…”.

Los últimos dos días, fuimos a Lourenzá. Allí ya habíamos estado hace algún tiempo, en Casa Gloria. Todo seguía tal y como lo recordábamos, con los pastelillos para desayunar. Fue nuestra base de operaciones durante esos dos días, donde vimos la Praia das Catedrais y, por variar un poco, Luarca en Asturias. Esta vez, miramos la tabla de mareas y pudimos ver las catedrales sin problema. La última vez no recuerdo haber visto los famosos arcos de roca y el agua nos empezó a cubrir peligrosamente. Esta vez, lo pudimos ver sin problemas, eso sí, lleno de gente, pero pudimos aparcar con mucha suerte cerca y ver la zona tranquilamente. Al día siguiente, pensábamos en dia de playa, pero al final, buscando en Internet, vimos que Luarca estaba cerca y, según la publicidad, es el “pueblo más bonito de españa”, así que no pudimos evitar ir a verlo.

Como detalle, en Casa Gloria, hay barbacoa, así que les preguntamos si podíamos usarla a la noche. Pues bien, cuando llegamos a la tarde con la carne comprada, bajamos a hacer los preparativos y la que habíamos visto no la había preparado, nos dejaron a punto un cuarto de garaje donde tienen una barbacoa de obra, con ladrillo refractarios, parrillas que sube/baja con rodillo, leña para hacer las brasas… impresionante. Incluso nos señaló sus bebidas y nos dieron permiso para beberlas (pero no todo!). Cuando recogimos y dejamos todo listo, fuimos a buscar a los dueños de la casa para que cerrasen, pero en vez de eso, aprovechó para tomarse una copa con nosotros y explicarnos cómo hace los licores o cómo matar un pavo… la verdad es que fue muy entretenido.

De regreso, al igual que a la ida, paramos en Ponferrada, en un centro comercial a quitarnos el gusanillo de comida basura (McRoñas y similares).

Unas fotillos para el recuerdo:

Cabo Ortegal

Acantilados de Loiba

Praia das Catedrais

En Atenas

Estos pasados 18 y 19 de Julio hubo un evento de cierto fabricante de seguridad/networking en Atenas. La verdad es que suponía que no iría, pero al final, nos invitaron y ahí estuve. La invitación consistía en darnos cierto dinero, pero debido al alto coste del vuelo, sólo pude ir yo… ¿y por qué sólo yo?. La historia es larga:

La idea era, en el caso de ir, poder llevar a Alicia. Luego parecía que finalmente no íbamos, pero a última hora sí, aunque con un compañero de trabajo compartiendo habitación, lo que hacía complicado que Alicia pudiese ir. Al final, debido a los fondos que nos dieron, sólo podía ir uno y yo fui el elegido. El caso es que viendo el coste del vuelo (casi 500€), para 3 días era prohibitivo que Alicia viniese, así que fui para allá a la aventura. Al menos, el día anterior me dijeron que el distri también iba y unos chavales de la competencia, que además cogían el mismo vuelo que yo.

Salí hacia allá el miércoles a las 12 de la mañana. Llegamos sobre las cuatro de la tarde (ojo, allí es una hora más). Al llegar al hotel, el mismo que del evento, hago el check-in y me dice el recepcionista que no tengo reserva. Le muestro el ticket que me da mi empresa y, ¡ME HAN RESERVADO EN OTRO HOTEL!. Encima, el teléfono del curro NO coge cobertura (debe tener bloqueado el roaming) y sólo tengo el personal. Llamo rápidamente a la agencia de viajes y me dicen que sí, que lo saben, que me reservaron otro hotel porque no había disponibilidad ese, pero no me avisaron. Eso explica también que pensase que el taxista nos estuviesen dando el rulo del turista, pues nos llevó a un hotel que no coincidía con mi marca de Google Maps. Afortunadamente, el hotel está a unos 10 minutos andando, así que voy para allá a hacer mi check-in y a las 18:30 nos reencontraríamos otra vez en el hotel para dar una visita de bienvenida.

En esa visita, estuvimos con un par de preventas de españa del fabricante, los chavales del otro integrador y el distri. Nos dimos una vuelta por fuera de la Akrópolis:

En Atenas

Junto a la Akrópolis

Nos dimos una vueltecilla por la zona hasta que llegamos a la zona no turísticas, donde en una terraza aprovechamos para cenar. De ahí fuimos a un pub que tiene azotea estilo chill-out, asi que tomamos una copa y al hotel… un paseíto de unos 40 minutos de vuelta. Durante el paseo, uno de los compañeros me comenta que se ha preparado una de las certificaciones y que hay info en Internet y tal… Así que según llego al hotel, sobre las doce de la noche, me pongo a buscar, me bajo los temas y empiezo a estudiar… me acosté a las cuatro de la mañana.

Al día siguiente, el jueves, el despertador a las 7 casi me mata, pero había que estar temprano para hacer el check-in del evento. Esa misma tarde tenía además la certificación, pero al no verlo nada claro, hablé con el personal de cursos y les pedí cambiarlo al viernes por la mañana. Mientras estaba en las charlas, con los product managers y demás, me da por verificar las dos certificaciones que tengo y veo que una de ellas no es para nada apropiada a lo que suelo hacer, así que lo cambio in extremis y veo que el temario es con diferencia más grande que el que esperaba… así que, me entra el pánico y me piro al hotel a estudiar toda la tarde. No está bien, pero sólo me escapé de la última charla y de una cena oficial.

En el hotel, como  un loco, mirando los temas, empollando, con las pestañas ardiendo. Como me escapé de la cena, aproveché para buscar algún sitio para cenar alrededor de mi hotel. Encontré un tugurio, pero la dueña, una señora mayor, supo traducirme al inglés sin problema la carta. Hay que decir que mi hotel no está en zona turística, es una zona residencial y el tugurio no debe estar nada acostumbrado a turistas, pues todo en griego y sólo había griegos cenando. Al fin probé los gyros y algo a lo que llaman kebab. La verdad es que el gyros es como el kebab pero de cerdo y en plato (con la pita al lado, aunque muy bien especiada). El kebab es como un pincho moruno, sin el palo, pero de carne picada de vacuno y cordero. Estuvo mejor el gyro. Tras la cena, donde yo creo que me cobraron de menos a modo de menú degustación para turista perdido y solitario, volví al hotel a estudiar… hasta las cuatro otra vez.

Al día siguiente, viernes, las certificaciones, una tras otra. La primera, pensaba que iba a pinchar por los pelos, pero en realidad tuve muy buena puntuación. Respecto de la segunda, la verdad es que no me sonaba ninguna pregunta, no se parecían en nada a los ejemplos… pinchaba seguro, así que sin esperanza a darle a finalizar, me pone “PASS”. Yo con los ojos como platos, ya me habían dado el día y para bien. Al final, dormir poco más de 3 horas al día mereció la pena… ¡y tanto!.

Estaba que lo tiraba, así que por la tarde, fuimos a la plaza Sintagma, a ver a los indignados, pero no había ninguno. Tras ver el cambio de guardia, fuimos a Ekklisia Agii Isidori, un monte desde el que se puede ver todo Atenas. Subimos en un funicular, el cual es algo caro, 7€, pero merecen la pena las vistas. Lo que sí fue curioso es que el agua que vendían allí, las típicas botellas de un tercio, costaban 0,35€. ¿Alguien se puede imaginar ese coste en un sitio turístico en España?.

Ekklisia Agii Isidori

Vistas desde Ekklisia Agii Isidori

De allí salimos hacia el centro de nuevo, con la intención de ver la Akrópolis, pero, ya habíamos andando basten, así que nos dio pereza. Fuimos a una azotea de estas a tomar un daikiri.

Azotea Chill-Out en Atenas

Azotea Chill-Out en Atenas

De allí fuimos a cenar, a otra terracita/azotea y al hotel. Como el mío estaba a 10 minutos andando, cogí un taxi que me cobró 3,20€, el precio mínimo. Lo raro es que me dijo que a esas horas, sobre las 3 de la mañana, podría ser peligroso ir por la calle… No tenía esa apreciación, pero sí había visto algunos ninis/canis por allí el día anterior.

El sábado, a las 10 el despertador casi me mata otra vez. Habíamos quedado a las 12 para ir directos a la Akrópolis. La entrara eran 12€, no está mal cobrado. Con el solazo que hacía, acabamos como cangrejitos por la tarde. El caso es que no está nada bien conservado, además de los turistas idiotas que cogen piedras o se dedican a tirarlas… En cualquier caso, es interesante imaginarse cómo podía haber sido aquello, en mármol blanco.

Partenón en la Akrópolis

Partenón en la Akrópolis

Una cosa que no me gustó nada fue ver niños con acordeones pidiendo. Estaba claro que no eran de la zona… supongo que pasa igual que en Madrir, donde hay unas mafias que controlan los semáforos. Allí lo hacía con niños acordeonistas tocando Zorba el Griego sin parar y todo ello sin que la policía moviese un dedo, pues lo hacían incluso delante de ellos. De allí, a comer, por la zona turística, donde como no, pedí otro gyros. Volvimos al hotel a por las maletas y vuelta al aeropuerto… La verdad que lo siento por la chica que le tocó sentarse a mi lado, pero después de sudar como un animal con la visita matutina (y sin poder volver a la habitación por una ducha), supongo que le debí dar el viaje 😦

Para resumir, tres días en Atenas, estudiando, pero con cierta diversión al salir todo bien.

Finde sin coche

Llevé el viernes el coche a la revisión típica. Además de la revisión en si, quería que le mirasen también un ruido que aumenta en un intervalo concreto de velocidades y, sobre todo, en las curvas. Es un ruido sordo, grave, que conforme se acerca a los 120Km/h empieza a notarse hasta que superando dicha velocidad deja de escucharse (o al menos las frecuencias que como humano puedo escuchar).

Hasta aquí todo bien, pero me comenta el taller que, según encienden el coche, le notan un ruido metálico que, basándose en su experiencia, implica problemas con la polea del cigüeñal. Buscando qué hace, veo que se encarga de absorber los golpes del compresor de aire acondicionado, para que no repercutan en el motor. Según comenta el taller, si no lo arreglo puedo romper motor en cualquier momento.

El coche ya tiene casi 10 años, pero más caro es comprar uno nuevo, así que seguiremos reparándolo. La broma se avecina bien cara, a lo que hay que añadir el IBI, impuesto de circulación, seguro del coche… Total, que las cuatro perras que Hacienda me ha devuelto, van todas a pagar estos “imprevistos” (sí, lo sé, los impuestos no son imprevistos).
Se supone que el martes estará… Veamos qué tal. Como decía el Neng, “… Mi coche es mi motor…”.

¡En la nube!

Me comentaron hace una semana sobre un ofertón de un servidor en la nube, así que sin pensarlo mucho, lo pillé. Ahora tengo el blog en la nube y estoy pensando qué más subir. Ya iremos viendo cómo sacarle más provecho.

Minivacaciones y los controladores

En este acueducto, pues puente se queda corto con los cinco días (el martes, pues lunes y miércoles eran festivos nacionales), tenía previsto ir a Mallorca, a un hotel bastante chulo a un precio más que razonable (en parte es por una promo donde también tratan de venderte cosas…). El caso es que el viernes, por la tarde, terminado de trabajar, me entero que los controladores están descontrolados y me temo lo peor.

El sábado, en el aeropuerto, tras estar toda la noche anterior y durante la mañana viendo las noticias, no saben nada, hasta casi las doce, donde nos indican que los vuelos siguen cancelados hasta el domingo. ¿Y ahora qué hacemos?. No sólo estábamos Alicia y yo metidos en este berenjenal, sino también unos amigos (en total íbamos 5), así que:

1) Cancelar el hotel

2) Cancelar el alquiler de coche (afortunadamente, Antonio lo pilló con seguro)

3) Ver qué hacer

El paso tercero, Alicia se puso a buscar desde su móvil y en un momento ya estaba llamando para reservar habitaciones en Segovia, en una casa rural situada en Gallegos llamada “La Posada de Gallegos“. Mi idea era no ir al norte y buscar algo hacia el sur, debido a la nieve que podría haber o caer en estos días. Al final, pese a tener en objetivo una en Cáceres, al final acabamos yendo a la comentada.

Lo que es ir, fue sencillo, pues fuimos a casa de Antonio y como ya teníamos las maletas hechas, desde allí gestionamos las devoluciones con Iberia, reservamos en firme la casa y salimos pitando hacia allá.

A mitad de camino, bueno, es un decir, pero la hora se nos echó encima, paramos en El Vellón, donde estuvimos con una amiga de Alicia. De allí salimos hacia Gallegos, pero por ir siguiendo el GPS, acabamos subiendo por el puerto de Navafría, en vez de ir por la A-1 y luego desviarnos en la N-110. El GPS también nos jugó alguna mala pasada, mentiéndonos con el coche en plena nieve. Afortunadamente, salió sin problemas.

Ya allí, estuvimos en el salón de la casa, junto a la chimenea, muy acogedor, pero los otros huéspedes fumaban y se hacía un poco incómodo. También, los precios del restaurante eran algo caros, así que salimos a buscar algo para cenar en el pueblo. Finalmente, acabamos en otra casa rural, La Data, donde el restaurante tenía precios más asequibles, ya que los bares del pueblo, por algún motivo, no daban nada para cenar (no raciones, ni bocadillos, etc…).

Al día siguiente, fuimos al Palacio de Riofrío, el cual es poco conocido, y por tanto con menos gente. Al llegar, estaban los ciervos junto al camino de acceso y no tenían miedo del coche, así que pudimos verlos a muy pocos metros. Debo corregir, no eran ciervos (que los hay) sino gamos, que son como ciervos, pero más o menos como una cabra de grande. Lo comento porque me sorprendió lo pequeños que eran pese a tener toda la cornamenta y luego nos lo aclararon.

De allí fuimos al palacio de La Granja de San Ildefonso, donde aprovechamos para comer en el hotel que hay justo a la salida, Hotel Roma, donde el menú no tiene un precio descabellado y está bien. De allí estuvimos por los jardines, hasta que, ya cansados, cogimos el coche y vuelta a Gallegos, eso sí, pasando por TorreCaballeros, donde hay una tienda de cerámica (La Cija) que le gusta mucho a Alicia.

Por otro lado, como queríamos tener spa en la casa rural y la de Gallegos no tenía, además de ver casi todo lo que nos interesaba, decidimos cambiar de casa. Todo este plan, fue orquestado en la habitación, en la que también aprovechamos para cenar unos bocatas que compramos en un bar de camino. Evidentemente, la decisión de irnos al día siguiente no les sentó nada bien, pero bueno, al final no pusieron pegas.

A la mañana siguiente, tras desayunar, abandonamos la casa y nos fuimos a Pedraza. Desde mi punto de vista, uno de los pueblos medievales mejor conservados. Allí, lo primero que hicimos fue reservar para asegurarnos poder comer cochinillo/cordero sin problema. No recuerdo el nombre del restaurante, pero tenía un menú cochinillo y un menú cordero, a elegir (creo que fue el Restaurante Reberte, en la Calle Real).

Tras la comida, nos fuimos directos hacia Abejar, en Soria, al Hotel La Barrosa. Allí, ese en esa tarde nos fuimos a la piscina cubierta que tiene y la sauna. Más tarde, nos fuimos a cenar a un bar que está en el mismo pueblo, cercano al albergue. Pedimos sangría, pero parece que no es algo que lo pidan con asiduidad, así que tuvimos que buscar la receta en Internet. Nos tomamos unos bocatas y unas tres jarras de sangría, que además estaba bien cargadita. Como podíamos volver andando al hotel, no era un problema beber un poco más. Luego, estuvimos jugando a los chinos (o al “spoofing”, como le decimos en mi empresa), pero sin la angustia de quien pierda paga. Al final, llegamos al hotel y caímos rendidos a dormir.

Llegó el último día, saliendo hacia Santo Domingo de Silos, para ver misa en gregoriano en la abadía. La misa “normal” se hace a las 9:00 y, en festivos, a las 12:00 también, pero como llegamos un poco tarde, sólo pudimos ver una “sexta” a las 13:45 que duró unos 15 minutos. La verdad es que, aunque es menos espectacular que la misa, también es muy interesante. Desde allí, fuimos a Lerma, donde paramos para comer (en la Bodega San Blas, que no nos gustó) y ver el, ahora, Parador. Fuimos a los arcos y nos tomamos un café cerca del ayuntamiento.

Salimos por la tarde, todavía antes de anochecer hacia Madrid. Llegamos al puerto de Somosierra, por la A1, la niebla y la lluvia hicieron muy complicado seguir, así que despacito y poco a poco, pasamos la niebla sobre el kilómetro 50, llegamos al Plaza Norte donde habíamos quedado para reunirnos y cambiar de coche. Antonio se fue a su casa y Javier nos llevó, junto con Almudena, a Alcalá.

El miércoles, como de costumbre, día de reposo y mentalización para la semana que viene… aunque es corta.

Frenos que chirrían

No podía dejar de comentar la última vez que he llevado el coche al taller: este viernes (aprovechando que lo tenía libre, tras todos los viajes de las últimas cuatro semanas).

Le chirriaban los frenos, así que me empecé a mosquear, pues este coche no tiene indicador de pastillas, por lo que antes de cargarme los discos también o tener problemas de frenadas (con el accidente que eso podría provocar) fui al taller a que le echasen un ojo.

Me dieron cita en la Renault de Alcalá a primera hora. Pensé que estaría en un rato, pero nada, me tuve que volver y no lo terminaron hasta por la tarde.

Lo mejor es que cuando llego a recogerlo, me dicen que el coche está perfecto, que las pastillas me durarán hasta la próxima revisión y que no es en absoluto necesaria. Además, me hacen una “acción comercial” por lo que no me van a cobrar nada de nada y encima, me lavan el coche.

Les dije que hablaría de ellos, así que, aquí tiene post, pues cuando las cosas se hacen bien y el servicio es buen, creo que es importante comentarlo.

Nuevo miembro en la familia

Alicia llevaba tiempo queriendo tener un “bicho”. Como los perros no me gustan, está claro que tenía que ser un gato.

Una alumna, le contó que había tenido gatitos y se suponía nos iba a traer uno, pero como estaban asilvestrados, al final escaparon y no pudo ser. Alicia, como ya estaba animada, buscó en el segunda mano y encontró una señora que los regalaba (lo típico, si tienes gatos de raza los puedes vender, pero gatos “normales”, es complicado, así que o los regalas o…). Fuimos a su casa y ya sólo le quedaba una gatita, recién destetada que nos llevamos envuelta en una toalla.

Al día siguiente, la llevamos al veterinario, donde sus 400 gramos apenas opusieron resistencia al tratamiento de desparasitación y demás chequeos. Desde entonces, se ha ido integrando, ya no hace pis (¡¡NI CACA!!) donde no debe (en la cama nos ha hecho un par de gracias) y ahora, tras mes y medio, ya se empieza comportar.

Duerme con nosotros, por decir algo, pues si no le das cancha por la tarde, por la noche no para y no deja dormir a nadie. Le gusta meterse en medio, entre Alicia y yo, aunque ya se da cuenta que tiene que estar por fuera del edredón, donde tiene menos posibilidades de ser aplastada al darnos una vuelta durmiendo. No creáis que se aparta, si ves que te echas encima, empieza a maullar pero nada de moverse, no sea que pierda la “posturita”.

Yo creo que como la familia que la crió la tocaba mucho, ha crecido así desde pequeñita y es muy sociable, siempre tiene que estar donde estamos nosotros y busca que le hagas caso. Por las noches, cuando se “activa”, sólo quiere jugar a peleas, mordiendo las manos o bien persiguiendo sus ratones de juguete:

Ayer, la llevamos al veterinario, a por su segunda vacuna y por la tarde/noche le hizo reacción. Se puso toda hinchada y con fiebre, quejándose cada vez que la tocabas… la llevamos a dormir pero hoy ya está danzando de un lado para otro, atacándome las manos mientras escribo esto, pues ve los dedos moverse y eso le llama mucho la atención.