Vacaciones 2014

Como sabéis, cambié de trabajo hace tres meses lo que ocasionó algún que otro chascarrillo al preguntar sobre las vacaciones: “… ¿acabas de llegar y ya quieres vacaciones?….”. Al final, me dieron 5 días (también es lo legal, pues si tenemos veintitantos días al año, eso son casi dos al mes, por lo que tras este primer trimestre, ya debería tener seis).

Uno de esos cinco días lo pasé en París: tuvimos reunión en la sede de Francia miércoles y jueves así que el viernes aproveché para quedarme allí. Aprovechamos para ver otras coas que no habíamos visto: Barrio Saint Germain, la Cité, Versailles y algún que otro “POI” de El Código da Vinci… París podría recordar “algo” a Madrid, pero “mil veces más grande”. Si en España tenemos “La Granja de San Ildefonso”, allí está Versailles 100 veces más grande. Y así sucesivamente. Quizás Madrid es la copia “cutre”.

2014-07-11 11.07.23

Los otros cuatro días que me quedaron, los aproveché con unas reuniones por el norte: Organicé visitas a partners en Oviedo, Bilbao y Santander (en ese orden, sí, muy inteligente, lo sé) de miércoles a viernes. Como además en agosto trabajamos sólo hasta las 15h, teníamos tiempo (sí, Alicia vino conmigo) para ir con calma al siguiente destino y tratar de descansar, pues el primer día, Oviedo, salimos de casa a las 5 de la mañana para llegar allí a las 11h. El viernes comenzaron las verdaderas vacaciones: Galicia.

El viernes salimos de Santander hacia Galicia, a Ortigueira, donde estuvimos en el hostal que hay allí por tres días. Días de relax, en comparación al tute de kilómetros que nos habíamos pegado los días anteriores. Comida en la playa, Alicia pudo ver familiares y conocidos, etc… Uno de los días la verdad que fue muy malo, lloviendo, así que aproveché para terminar de leer “La Cena” de Herman Koch.

Panorámica de la ría de Ortigueira

El lunes salimos hacia Finisterre, el fin del mundo. Tomamos un “crucerito” que nos llevó por la costa y quedó a la altura del famoso faro para ver el atardecer/anochecer. Mereció la pena los eurillos pagados, totalmente recomendable.

Anochece en Finisterre

El martes fuimos hacia O Grove con un objetivo: megamariscada. Para purgar pecados, fuimos primero a La Toja, pero no al balneario, sino a dar una vuelta por allí y ver esa especie de Marina D’or gallego (aunque de muy alto standing). Tras hacer tiempo, fuimos a D’Berto, elegido mejor marisquería de España en 2014 y con precios acorde al galardón. Con los vertiginosos costes, la verdad que se hacía difícil pedir, pero al final nos metimos unos percebes (gordos no, lo siguiente), unas almejas marinera, unas ostras (por si hacía efecto viagra) y un bogavante. Todo genial, salvo el postre, unas filloas que quedaron oscurecidas por la calidad antes vista.

La idea original era volver el miércoles desde El Grove, pero con unas cosas y otras, pasamos por León, concretamente por Castroverde de Campos para estar con la familia de Sara, invitándonos a una barbacoa. La verdad es que tenía buena pinta, pero “algo” en el desayuno del hotel antes de salir me debió sentar mal no estaba muy “catódico” para el buen yantar. Para dormir, estuvimos en una casa rural muy recomendable que hay dentro del propio pueblo: todo con vistas, pues en caso de beber un poquito, no hacía falta coger coche.

El jueves volvimos a casa, tras este periplo de 9 días y más de 2400 Km.

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En Galicia de vacaciones

Hacía ya tres años que no íbamos por allí, así que este año ya era “mandatorio”.

Hemos estado cuatro días en Ortigueira, aprovechando las fiestas y dos días en Lourenzá. Los días han sido todos muy buenos… es más, he vuelto quemado, como un cangrejito (lo que hay que sumar el quemado que traje de Atenas). Lo bueno es necesitar dormir con manta, lo que se agradece con el calor que hace en Mordor (o Madrid, como cada cual prefiera llamarlo).

Como novedad, quedamos con unos amigos, que ya estaban por la zona y aprovechamos para juntarnos en Ortigueira y seguir juntos hasta el final de estos días, desconectados del mundo.

En Ortigueira estuvimos en el Hotel La Perla, un sitio un poco antiguo, pero que está muy bien, además de ser el único hotel del pueblo. Los desayunos, con tostadas con pan de pueblo lo mejor. Estuvimos viendo la feria, la gira (estar en la playa) y como no, aprovechar para ver Estaca de Bares, Cabo Ortegal, San Andrés de Teixido, El Barquero, … recorrimos toda la zona haciendo paradas con las correspondientes fotos. Sobre la comida, qué decir, se come más que bien en la zona. Por ejemplo, en Ortigueira, en el Patracas comimos cuatro personas por poco más de 20€, sin privarnos de nada. El palo nos lo dieron en El Barquero, donde debimos entrar en el garito tima turistas de la zona y los platos la verdad es que sólo tenían patatas fritas de bolsa más que raxo o zorza… Pero salvo esa mala experiencia, el resto fue genial. Uno de los días, en Orti, en la playa, en la Cabana do Fox, para terminar, pedimos unos chupitos de Guinda y nos dan ¡vasos de tubo!, al decirle que esperábamos vasitos de chupito nos dicen: “…eso son tonterías…”.

Los últimos dos días, fuimos a Lourenzá. Allí ya habíamos estado hace algún tiempo, en Casa Gloria. Todo seguía tal y como lo recordábamos, con los pastelillos para desayunar. Fue nuestra base de operaciones durante esos dos días, donde vimos la Praia das Catedrais y, por variar un poco, Luarca en Asturias. Esta vez, miramos la tabla de mareas y pudimos ver las catedrales sin problema. La última vez no recuerdo haber visto los famosos arcos de roca y el agua nos empezó a cubrir peligrosamente. Esta vez, lo pudimos ver sin problemas, eso sí, lleno de gente, pero pudimos aparcar con mucha suerte cerca y ver la zona tranquilamente. Al día siguiente, pensábamos en dia de playa, pero al final, buscando en Internet, vimos que Luarca estaba cerca y, según la publicidad, es el “pueblo más bonito de españa”, así que no pudimos evitar ir a verlo.

Como detalle, en Casa Gloria, hay barbacoa, así que les preguntamos si podíamos usarla a la noche. Pues bien, cuando llegamos a la tarde con la carne comprada, bajamos a hacer los preparativos y la que habíamos visto no la había preparado, nos dejaron a punto un cuarto de garaje donde tienen una barbacoa de obra, con ladrillo refractarios, parrillas que sube/baja con rodillo, leña para hacer las brasas… impresionante. Incluso nos señaló sus bebidas y nos dieron permiso para beberlas (pero no todo!). Cuando recogimos y dejamos todo listo, fuimos a buscar a los dueños de la casa para que cerrasen, pero en vez de eso, aprovechó para tomarse una copa con nosotros y explicarnos cómo hace los licores o cómo matar un pavo… la verdad es que fue muy entretenido.

De regreso, al igual que a la ida, paramos en Ponferrada, en un centro comercial a quitarnos el gusanillo de comida basura (McRoñas y similares).

Unas fotillos para el recuerdo:

Cabo Ortegal

Acantilados de Loiba

Praia das Catedrais

Vacaciones de verano 2010 (XII a XIV)

Como esta serie de posts sobre las vacaciones parece no tener fin y, como al paso que voy, acabaré contando las próximas vacaciones antes de terminar esta serie, lo voy a abreviar.

La idea principal de ir a Guisando era el invitar a la familia de allí a nuestra boda, o mejor dicho, celebrarlo con ellos. Para ello, en uno de los restaruantes de la zona, reservamos mesa para todos y nos dimos un buen banquete. Alicia y yo nos atrevimos con los chuletones de ávila, que parecían más de dinosauro que otra cosa, al estilo de las chuletas que le ponen a Pedro Picapiedra en el troncomóvil y lo vuelca, de los créditos iniciales.

Chuletón de Ávila

Chuletón de Ávila

Hacía años que no íbamos por allí, en concreto Alicia era la primera vez, así que aproveché para ver un poco la zona, el pueblo de Arenas, la iglesia donde mi tía se casó… apenas me acordaba del lugar.

Al día siguiente (sábado 24), nos retiramos hacia Madrid, para volver con más calma y volver al trabajo sin mucho sobresalto.

Vacaciones de verano 2010 (I)

Como ya va siendo habitual, otra vez más tengo que excusarme por no escribir nada… pero como siempre, hay motivo: las vacaciones (¡por fin!).

Al igual que todo final de trimestre (junio), un poco liado, buscando cerrar todos los posibles negocios y, junto con el comienzo en los primero días de las reuniones sobre qué hemos hecho bien, mal, futuras acciones y planificación en general. Ese primer fin de semana la verdad es que no hicimos nada remarcable, por eso no escribí nada, pero luego con la llegada de las vacaciones, sin un PC cerca y mi manía de postear siempre a posteriori, ha hecho que me retrase un poco.

Las vacaciones llegaron el día 7 y, la verdad, con un destino no previsto: Holanda. En los últimos días del trimestre, me surgió un curso en la oficina central para Europa, situada en La Haya. Esos días ya los tenía pedidos, así que, los tres días del training los cancelé para poder asistir y poder ir a mitad de precio (a mi me pagan el vuelo y el hotel).

Avión en Schipol

Pues bien, ese día, el vuelo salió a las 6:50, bien tempranito, para llegar a Schipol (Amsterdam) a primera hora. De allí, estuvimos mirando cuál era la mejor forma de ir a La Haya (sería nuestra base de operaciones esa semana) en tren y ver qué clase de bono turista nos salía más a cuenta, preguntando en la propia oficina de turismo del aeropuerto. Al final, nos compramos la OV Chipkaart, recargable en cajeros especiales y luego, mediante proximidad la pasas en los distintos medios de transporte: tren, metro, buses… Su funcionamiento es sencillo, pues se pasa antes de entrar al tren o en los lectores del bus/metro y te cobran lo máximo (20€ en tren, por ejemplo). Luego, cuando sales, la vuelves a validar y te devuelven lo que sobre de tu trayecto. Es decir, si haces el “truco” de pasarla una vez, entonces pagas lo máximo. También, los revisores van provistos de una PDA para comprobarlo. Además, los precios pagando con dicha tarjeta son más ventajosos que comprando directamente el ticket. La única pega es que tienes que tenerla cargada con suficiente dinero para que puedan cobrarte el trayecto máximo aunque luego te devuelvan.

En el tren, desde el aeropuerto a Den Haag

En el tren, desde el aeropuerto a Den Haag

En plan turístico, está la Holland Pass, donde hay varias categorías, cogiendo la más cara, la XL, que incluía tickets A, B, C, D, E y XL. Esta tarjeta se acompaña de un libro, donde en las diversas ciudades de Holanda, te indica las atracciones que puedes visitar y qué clase de ticket es necesario. Las más caras son tickets A, B y XL.

Alicia quedó impresionada con el conocimiento del Inglés de allí; puedes hablar con quien sea que sin problema podrá responderte. Tras este periplo turístico, ya fuimos del aeropuerto, al en tren y luego en tranvía para terminar en el Golden Tulip, que es el hotel al que suelo ir. Llegamos sobre las 11:30 más o menos y, tras dejar las maletas, salimos de allí a ver La Haya.

Más o menos el centro ya lo conozco, así que llevé a Alicia por allí para enseñarle los sitios en los que he estado. Ese día, comimos las típicas “Frites”, un cono de patatas fritas con mahonesa que es típico de la zona. Además, fuimos al mejor sitio, o eso decía su cartel. Tras un paseo, llegamos al hotel, sobre las 18:30, quedándonos dormidos hasta el siguiente día. La verdad es que yo estaba reventado, pues estuve hasta las tantas el último día cerrando todos los temas pendientes y evitar problemas en mis escasos días de asueto.

Frites!, ricas ricas

Frites!, ricas ricas

Spring Break o Semana Santa

Por fin terminó el trimestre y nada mejor que justo con las vacaciones de Semana Santa o como dicen por otro lares, el Spring Break… También podríamos celebrar el Equinocio de Primavera, pero bueno, eso son otras historias.

El caso es que he tenido unos días libres (jueves y viernes) y la verdad es que no he hecho NADA, o como dirían los angloparlantes, he estado de “couch potato” total o mejor dicho, vegetando.

Lo único interesante fue una cena en una cena en el Abruzzi, del que ya he hablado en otros posts y, casualidades de la vida, nos encontramos allí con mi hermano, quien entró sin darse cuenta y finalizando ya se percató de nosotros. No penséis que nos hicimos los locos, nosotros estábamos sentados de espaldas a la puerta así que no nos dimos cuenta de nada.

He aprovechado para ponerme al día con House, terminar de ver The IT Crow y solucionar pequeños temas con el servidor.

Por cierto, lo olvidaba, el jueves pusimos en marcha el nuevo proyecto de Alicia, su nueva web, artesanía, donde podréis ver las cosillas que hace y, si procede, contactar con ella para ver cómo haceros con una de sus exclusivas creaciones. Pasad este enlace a vuestras/os conocidas/os y si decís que vais de mi parte, seguro que se puede llegar a un acuerdo…

Para terminar, os diré que de causalidad he descubierto wikiloc, una web donde publicar y descargar rutas para el GPS, ya sean paseos, senderismo, bicicleta…

Y ahora sí que termino, hoy, domingo, nos ha dado por ir a dar un paseo… a ver si esto se convierte en costumbre y nos movemos un poco más. Aproveché para tomar una fotillo:

A2 desde el puente de la Avenida de los Jesuitas

A2 desde el puente de la Avenida de los Jesuitas

Por fin vacaciones (día uno)

Por fin llegaron las vacaciones, y no me refiero a tres días sueltos o un puente largo, sino a vacaciones de verdad, 15 pedazo de días para hacer lo que quiera.

La idea inicial era irnos a un todo incluido a Fuengirola, pero con los últimos calores de Madrid, se nos quitaron las ganas de pasar calor por las noches y no dormir. Además, estar todo el día recluido en un hotel no me llama en absoluto la atención.

Así pues, de imprevisto surgió la idea: ¡Vayamos al norte!. Dicho y hecho, cancelamos la reserva de Fuengirola y en TopRural comenzamos a buscar alojamientos rurales. Finalmente, vamos a Lugo, Logroño y Lérida.

Hoy es el primer día, estamos en Vilanova de Lourenzá, en Casa Gloria. La casa rural está muy bien, tenemos cocina y los caseros son muy agradables. Tienen hasta gallinas en el jardín.

La idea era haber salido muy pronto por la mañana, pero el día anterior no había forma de dormir. Acabé viendo los programas del “llama y gana” hasta las mil, así que salimos un poco más tarde. El viaje, muy bien, cerca de 6 horas y media, eso sí, contando que paramos a comer en un chino en Lugo que nos pillaba de paso y encima teníamos para aparcar justo en la puerta.

Al llegar cerca de la casa rural, vimos unos carteles anunciándola, así que los seguimos. Llegamos a una casa completamente aislada, en la que no parecía haber nadie, salvo un perraco muy grande, así que preferimos no salir del coche y llamar por teléfono, pero sin respuesta. Viendo el poco éxito, decidimos seguir el GPS, pues ya tenía puestas las casas a las que vamos. Tras ir varios kilómetros por pistas casi forestales, volvimos a una carretera y, esta vez sí, el gps (ovi maps) nos llevó al destino correcto.

Tras reposar un rato, hemos dado la vuelta de rigor al pueblo y ahora a dormir, pues mañana toca Ortigueira.

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En Milán

Esta semana me ha tocado ir a Milán por motivos laborales.

En principio, tenía que ir los días 10 y 11, así que, aprovechando que el 9 era festivo en Madrid, en vez de ir ese día a última hora para hacer noche directamente, ¿por qué no ir en el primer vuelo y ver un poco Milán?.

Llamamos al hotel que me habían reservado mis compañeros de Italia, el Novotel Malpensa (al lado del aeropuerto del mismo nombre) y nos comentaron que la habitación doble era indiferente que fuesen una o dos personas, sólo tendríamos que pagar los desayunos, así que, pillamos un par de vuelos: la ida con EasyJet y la vuelta con Vueling.

Salimos de la Terminal 1 de Barajas y llegamos a la 2 de Malpensa. Ambas antiguas y pequeñas. Hicimos el check-in en el hotel, dejamos los petates y nos fuimos a Milán.

Llegamos a la Estación Central y de ahí, en metro (un bono de un día entero para todo tipo de transporte por 3 €) a Il Duomo. Desde ahí a la Galería de Victorio Emanuelle que hay en esa misma plaza y a comer, pues ya eran las 14:30 y por esos lugares no acostumbran a comer tan tarde… Es más, tuvimos que pedir la pizza rapidito porque cerraban la cuccina: Nada que ver con los “telepis” ni similares… por 7 € nos pusieron una pizza recién hecha en horno de leña casi como una familiar de grande. Además, unos spagetti carbonara por 7 € con el que comen perfectamente dos personas… ¿quién dijo que Italia es caro?, ¿dónde comen por 15€ dos personas en Madrid?, ni si quiera en un McDonald’s…, porque, en los italianos aquí te sangran pero bien.

Por la tarde, tratamos de ir a ver “La Última Cena” o como ellos lo llaman Cenacolo Vinciano, pero era necesario reservar por teléfono (el lunes lo habíamos intentado, pero estaba comunicando continuamente), así que, no sirvió de nada pedir por favor que nos pasaran y que era nuestro único día en Milán.

Un par de temas que tenía pendiente en Italia son los helados y el café. Los helados, qué decir, impresionantes. Es realmente una crema, no un bloque congelado, con hielitos cristalizados, como aquí. Fuimos a un sitio que tenía más de siete tipos distintos de chocolate, y la copa de “dos bolas” (porque la llenaban a rebosar) eran sólo 2,8€… ¿cuánto cuesta aquí algo igual?.

Nos acercamos al Castello Sforzesco, donde lo que nos asombró fue que en España no cuidamos debidamente las antigüedades, pues dicho castillo está perfectamente conservado y cuidado.

Para acercarno nuevamente al centro más turístico, subimos por una calle que es de las más comerciales de Milán, con las típicas tiendas que también nos podemos encontrar en la calle Preciados de Madrid.

Luego, tocaba el café, recomendándonos el “expresso”… era como un dedal de café, casi cafeína pura.. sólo para yonkis.

Tras darnos un par de paseos por otra calle comercial, donde nos comimos un Pretszel (típico panecillo alemán), acabamos tratando de volver al mismo restaurante de la comida, pero decubrimos que éste sólo abre por las mañanas. Nos metimos en uno aledaño, donde cenamos por 25 € un calzone y unos Orecchiette acompañados de salchichas y picante.

Salimos corriendo hacia la estación de Cadorna para coger el Malpensa Express, un tren que lleva desde Milán al aeropuerto, ¡pero… sorpresa! ya no había más trenes, sólo podíamos volvernos en autobús. que, casualmente, acababa de irse, así que como sólo hay uno por hora, nos tocó esperar una horita a pie quieto en la parada del autobús que a su vez era de taxis. Llegamos al aeropuerto, tras una siesta (pues son 45 minutos de viaje) y de nuevo al hotel para descansar.

Los dos días siguientes, fueron días de trabajo continuo, pero la tarde del miércoles, un compañero italiano y su novia nos llevaron a la zona de marcha de Milán, que está un poco alejada del centro. Estuvimos cenando en un restaurante muy chulo a la orilla del Naviglio, una especie de canal por el que circulan pequeñas embarcaciones. Mientras estuve trabajando por la mañana/tarde, Alicia aprovechó para ir ella sola a Milán y comprar los regalos.

Finalmente, el jueves, al terminar de currar, salimos pitando al aeropuerto para volver a Madrid… Arrivederci Milano!

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Vaya semanita

Ha sido llegar de vacaciones y comenzar con energía. Cada día he tenido una actuación en un sitio distinto y, para colmo, con distinto repertorio, lo que me ha obligado a preparar la interpretación en casa…

Al menos, parece que no van saliendo mal y como dicen por ahí, lo que no te mata te hace más fuerte.

Tras todos estos días sin hacer caso al blog, ya tocaba una actualización… ¿qué quieres caldo?, ¡toma dos tazas!

De vacaciones (y V)

Las vacaciones llegaron a su fin. El hotel estaba a rebosar (viernes Santo), sobre todo de españoles que imagino vamos a Portugal pensando en que todo está barato…

Para salir de Lisboa, forzamos al TomTom para pasar por el puente nuevo, el Ponte Vasco da Gama. Todavía no habíamos salido de Lisboa, cuando Alicia recordó que en un cajón de armario se había dejado un bolso, que resultaron ser dos y un libro… ¡vuelta al hotel!.

Ya, en marcha, el puente es posible que sea de los más largos de Europa. Es impresionante, no parece terminar nunca:



Como el recorrido no era directo, el TomTom empezó a hacer de las “suyas”, indicando que es esta salida cuando en realidad es la siguiente, pero están muy juntas, así que, nos quería llevar por peaje justo cuando acabamos de salir de uno, comenzamos a navegar de forma intuitiva, a ojo… Al final, nos incorporamos a la A-6, dirección Espanha con “sólo” 100 Km de más de la vuelta que dimos…

Volvimos por Badajoz, donde estuvimos un día en Montijo y, otra vez de vuelta a los madriles.

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De vacaciones (IV)

Por fin, fuimos a Belém. Esta vez no hubo cola en el eléctrico, pero sí que nos tocó ir de pie. El tranvía, que sale de la Plaza del Comercio, deja justo delante de los Jerónimos, un monasterio impresionante y quizás lo que más nos gustó.

Como es de rigor, estaba atestado de turistas, pues las hordas de españoles ya estaban por esos lares (ya se notó en el desayuno del hotel), lo que me hace sospechar una cosa: se cobra la entrada. Vamos al principio de la cola, que era para ver el claustro, así pues, tras las excursiones rurales que nos hemos marcado en otras ocasiones, no nos pareció interesante. Lo que sí se podía ver era la iglesia, que es enorme. Como curiosidad, había asiáticos (¿coreanos, filipinos,…?) rezando con gran devoción. También, dentro del monasterio, está la Biblioteca de la Marina.

Justo en frente, están la Doca do Belém y la Doca do Bom Sucesso, donde está el archiconocido Padrao dos Descobrimentos y la Torre de Belém respectivamente.

El monumento a los Descubridores es enorme, tanto que hay un ascensor por el que subir por dentro hasta lo alto. Sólo diré que no subimos, había cola, con lo que ello implica.

Siguiendo por la doca, en la que hay que dar un rodeo, aunque mucha gente lo ignora pese a una placa que lo indica antes de llegar a la entrada de barcos al puerto deportivo, llegamos a la Torre de Belém, a la que también se puede acceder, aunque como estaba hasta arriba, nos conformamos con verlo desde fuera.

Justo al lado, está el Museo del Veterano, en el que hay unos servicios públicos. Alicia tuvo la llamada de la selva, así que, nos dirigimos a ellos. En el de mujeres, había un viejete con una mesa, imagino ávido de ganar un dinerillo por “estar ahí”. No sé si le intimidé un poco al quedarme vigilando, pero no dijo ni pío al pasar Alicia, que decidió que estaban llenos de mugre como para pagar 1 céntimo por su uso. El museo tiene una fachada en la que están todos los que dieron la vida por Portugal, custodiado por un par de soldados, a los que pillamos justo en el cambio de guardia, muy ceremonial. Por cierto, imagino que será un castigo para ellos, ya que continuamente por megafonía suena el Bolero de Ravel… imaginad varias horas de pie y la música machacona sin parar.

Saliendo de ahí, pasamos por el Museo de Arte Contemporáneo, donde la entrada era gratuita y, por tanto, no había cola (¿por qué será?), es que la miel no está hecha para la boca del burro.

El siguiente punto era el Alto da Ajuda, donde está el Palácio Nacional da Ajuda. Desde los Jerónimos, es una cuesta poco llevadera, así que como vimos un autobús que la subía, no dudamos en meternos… craso error, justo entramos, gira a la izquierda y perdemos de vista Belém. Acabamos en un barrio periférico (al estilo de Tricantinolandia), alejado de todo y con el conductor al que no se le entiende nada. Afortunadamente, justo en frente de la última parada tenemos uno que va casi directo a Marqués de Pombal (donde teníamos el hotel).

Aprovechamos para dar la última vuelta y dar la última oportunidad al Elevador de Santa Justa. No sé qué tendrá, pero las colas, da igual la hora que sea, son enormes, así que, nos quedamos con la pena de no poder subir (aunque nos cobrasen por entrar… creo que este caso sí lo justificaba).

Ya aprovechamos para darnos la última vuelta y comprarnos las súper camisetas, días anteriores habíamos visto en el escaparate una camiseta que nos pareció el regalo ideal para un amigo (Smile if you’re gay :)). Decidimos ir a por ella y ya nos animamos a coger para nosotros una que nos identificase. Aunque a Alberto le identificaba la que ponía ” Tell your boobs to stop staring at my eyes”, al final se decidió por una un poco más freak, de una galaxia y un “You are here”. Alicia se dicidió por una que por detrás pone “Women are great leaders, you are following one right now”, ya sabemos su vocación de líder, basta ver cómo maneja los pantalones en casa…

Por cierto, este fue el único día en el que no llovió y estaba despejado, por lo que aproveché para tomar unas vistas desde el hotel.

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